miércoles, 28 de enero de 2015

Mirar

 Mirá una vez, mirá dos, mirá tres.
 Llega un punto en que a las cosas cuesta ponerlas en su lugar. Digamos la verdad, vos mismo no te sentís en tu lugar, estas desfasado en algunos sentidos.
 Y dónde estas igualmente no te sentís haciendo pie. En todos esos aspectos igualmente te sentís cerca. Y es esa sensación de cercanía la que te permite pararte. Como si estuvieras encima de muchas canoas, todas con agujeros, pero pocos.
 Es esa tu luz, es ese tu esperar estás sentado, parado, pensás... cada vez  menos pero pensás. Y sobretodo sentís. Y cuando sentís te volvés a esa sensación de incomodidad. De estar acostumbrado a lo mismo tantas veces que actuas casi por obligación pero sabiendo el final. Aunque en ese por obligación por supuesto siempre hay una luz. Eso que necesitas, que buscás, esa mínima luz que siempre te haace pararte.. y bueno ahí estás.
 La clave es tratar de volverse objetivo, ser lo que sos. Para eso tenés que verte. Observarte va a darte una certeza reamente importante, consultar? sí, por qué no.
 Sabés también de otro desfasaje que no correspondió, que te lastimó de manera completamente colgada, sin ningún sustento, pensálo así neutralizalo, mirá, miráte, todo va a estar bien.

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